25 de marzo de 2016

San Fernando de Henares tiene una ruta de las más bonitas de la CAM: bosques, huertas y paseos

Situación. San Fernando de Henares. Madrid.
Cómo llegar. En coche, desde Madrid por la A-3, autovía de Barcelona, hasta el nudo Eisenhower, confluencia con la M-40 y la carretera del aeropuerto de Barajas. Desviarse en este nudo por la vía de servicio lateral hasta la altura del kilómetro 15, donde se toma la desviación Coslada y San Fernando del Jarama. Alcanzar la rotonda del reloj solar y tomar la M-206 hasta la Glorieta de Europa.
En metro veloz se puede llegar hasta San Fernando. Línea 7, estación Jarama, situada al final de la Avenida de San Sebastián.
Distancia. 20 kilómetros desde Madrid.
Accesos. Desde la puerta del Ayuntamiento, en la plaza de España, a la derecha, Sur hasta la primera calle, Gonzálo de Córdoba. Tomarla a la izquierda hasta la primera, Carretera de Mejorada. Seguir a mano derecha hasta la segunda rotonda, donde se toma a la izquierda, Este, la Avenida de San Sebastián hasta su final, en el límite del pueblo, marcado por la carretera de circunvalación M-206. Cruzar la Glorieta de Europa, situada en este punto, y acceder a la entrada de la Huerta Grande por el Paseo de los Chopos, donde comienza la excursión.
Cuando se entra en San Fernando de Henares desde la carretera de Barcelona, a través del áspero polígono empresarial situado en esta parte del municipio, parece imposible que tan espesa geografía sea vecina deuna de las zonas verdes más singulares y privilegiadas de la región madrileña.
Hablamos de La Guindalera, castizo topónimo que alude a la feraz y amplia parcela labrada en torno a la confluencia de los ríos Henares y Jarama.Corazón del Parque del Sudeste madrileño, atesora bondades naturales a manos llenas. Y eso a pesar de ser territorio transformado por el hombre a lo largo de los siglos y extenderse tan próximo a la citada población. Tan cerca, que al mismo tiempo que espacio natural es considerada área verde urbana.
Es desconocida por la mayor parte de los madrileños, no es el caso de los sanfernardinos que tienen en sus amplios y cómodos paseos destino privilegiado para sus correrías naturales, tanto a pie como en bicicleta; en plan atlético y en el familiar.
Las rutas que discurren por el lugar son amplias y variadas, carentes de la menor dificultad. Pueden prolongarse hasta Torrejón de Ardoz llegado el caso por una vía pecuaria. Aunque para una primera toma de contacto, el itinerario más recomendable es el que recorre los dos paseos históricos del lugar y, a continuación, visita los cursos de ambos ríos que son la razón de ser del paraje. Una primera parte, la más próxima a la población, que es en realidad un parque público, y una más silvestre y natural a través de La Guindalera.
Se inicia la caminata en la Glorieta de Europa, punto de entrada a la llamada Huerta Grande. Se trata de una enorme cuadrícula de terreno que conserva las hechuras que tuvo en sus orígenes, allá por el siglo XV. Fue cuando el crecimiento de Madrid aconsejó la creación de huertas en el entorno de la villa, capaces de abastecer a su población. Esta resultó ser una de las más importantes, surgida en el declarado Real Sitio de San Fernando de Henares. La posterior creación en el XVIII de la Fábrica de Paños, en un edificio que es actual sede del Ayuntamiento, hizo que la ciudad uniese las razones industriales a las agrícolas ya existentes para seguir creciendo.
El paseo se inicia en la punta del Paseo de los Chopos, antaño del Molino, debido a que conducía a uno de estos edificios ya desaparecido. Debe considerarse este paseo uno de los más privilegiados entre todos los de los parques madrileños. Con una longitud que supera holgadamanente el kilómetro, se adentra rectilíneo hacia los mencionados dominios fluviales.
Hace pocos años se rehabilitó, adecuando sus calzadas para el uso ocioso y deportivo de los sanfernandinos. Las partes del suelo original adoquinado que se han conservado y las interminables filas de falsos plátanos situadas a sendos lados, componen una imagen característica del lugar. En su mitad se abre una rotonda donde se sitúa una de las puertas históricas que daban acceso a la Huerta Grande. Tras las cancelas de hierro puede comprobarse que la tierra aún se cultiva.
Concluye el paseo en una segunda rotonda. Aunque continúa un trecho con la misma dirección, conviene girar en ángulo recto a mano derecha para empalmar con un segundo vial de las mismas características. Unos 200 más corto, el Paseo de los Plátanos se aproxima a la vega del Jarama y concluye en el llamado Camino de la Agujeta, junto a la depuradora de Casaquemada. Si se toma ese camino a la derecha, lleva al margen de la carretera M-206, que tomado otra vez a mano derecha, concluye en el punto de inicio en la Glorieta de Europa.



Pasarela sobre el Henares
Nosotros seguiremos en dirección contraria. A mano izquierda, Este, pasar junto a un parque infantil y alcanzar una pasarela por la que se cruza sobre el río Henares. Ya en la otra orilla, continuar por el camino principal, rumbo Sur, sin hacer caso de la senda que arranca a la izquierda y transita sobre una canalización subterránea.
El camino desciende unos metros para pasar bajo la autopista M-45. En el otro lado gira 90º a la izquierda, Este, y por un trazado horizontal recorre un espacio bien diferente al que cruzamos para llegar aquí. Es una zona ocupada por un amplio bosque de galería, que se alterna con plantaciones y parcelas baldías. Por su mitad, la pista adecuada con balasto transita sin el menor sobresalto.
Se trata de no abandonar el camino principal en ninguna de las encrucijadas que se abren. Un corto repecho concluye en una pista transversal flanqueada por una alambrada. Tomarla a la derecha, sureste, pasar una barrera y alcanzar el entorno del Henares a continuación de una corta bajada.
En una plazoleta tomar el camino principal que, a la derecha, transitará un trecho con el río a mano izquierda. Toda esta finca arbolada es La Guindalera. Se extiende unos cientos de metros más adelante hasta la confluyencia del Henares con el Jarama, punto que puede alcanzarse siguiendo un caminillo medio oculto por la vegetación.
El lugar tiene trazas remotas y un espeso manto de arbustos esconde el suelo. Fresnos, chopos y demás árboles de ribera se aprestan a amarillear estos días. Auténtica selva húmeda carpetovetónica, tiene el mérito de albergar una singular comunidad biológica. En ella destacan sin asomo de dudas, aunque por razones completamente opuestas, una rica avifauna acuática y una comunidad de mapaches.
Aves migrantes y mapaches invasores
Los miembros de la primera vienen de motu propio, especialmente estos días en que se producen las migraciones estacionales. Los de la segunda están aquí por culpa de inconscientes que los compraron indebidamente cuando eran cachorros, pensando que eran dulces mascotas, pero que cuando crecieron en tamaño, malos olores y peores costumbres y agresividad,  los abandonaron sin pensánselo dos veces en la naturaleza. Será más fáciles de ver los especímenes de pluma que los de pelo, pero bueno es conocer su existencia.
El camino empieza el regreso paralelo y a escasos metros del cauce del Jarama. Más estrecho que las pistas anteriores, concluye después de trazar un círculo en la que usamos para pasar bajo la autopista M-45. Del otro lado espera la pasarela y el retorno por los destacables paseos de los Plátanos y los Chopos, hasta el punto donde iniciamos la excursión.
Ficha
Tiempo: De 2.00 a 2.30 horas.
Longitud: 8,5 kilómetros.
Desnivel:  15 metros. (Avenida San Sebastián, San Fernando, 565 metros; río Jarama, 550 metros).
Dificultad: Fácil.
Material: Calzado deportivo, protección solar, agua.
Recomendaciones: El mejor lugar para dejar el coche es la Avenida de San Sebastián, en el tramo más cercano a la Glorieta de Europa.