El proyecto de investigación Smart-Hydro “sistema inteligente para optimizar el uso del agua en la agricultura” plantea un nuevo enfoque en el campo de la investigación para la gestión eficiente de los recursos hídricos. Una de las tareas previstas en el proyecto que desarrolla IMDEA Agua consiste en la caracterización del medio geológico e hidrogeológico y el estudio de los cambios en los factores ambientales que se producen como consecuencia de la actividad agrícola.
La agricultura ha evolucionado a la par que las sociedades modernas. Desde su nacimiento en el periodo Neolítico hasta la actualidad son numerosos los avances tecnológicos que han facilitado y mejorado los trabajos de preparación del terreno, siembra, cuidado, cosecha y almacenamiento de los productos; todo ello encaminado a incrementar la productividad por hectárea de una superficie o tierra de cultivo. Superada esta fase, la agricultura moderna se enfrenta a nuevos retos como son la búsqueda de fitosanitarios, pesticidas o fertilizantes con menor impacto en el medio ambiente o ser humano, la mejora de las prácticas agrarias para reducir su impacto en el medio natural (agricultura ecológica), el uso sostenible de los recursos como el agua y el empleo de nuevas tecnologías como sensores para la captura de datos in situ o imágenes de satélite.
Entre los factores que condicionan el desarrollo social y económico de un país, además de la agricultura se encuentra el agua. Este recurso, además de ser fundamental para la agricultura, es esencial para para la industria, el abastecimiento y sanidad de la población, y la preservación del medio ambiente. La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) estima que la mayor parte del agua que extraemos en España (FAO, 2016) se emplea en la agricultura, seguido de usos industriales y finalmente para el abastecimiento municipal. De la totalidad del agua que se emplea en agricultura el 22% es de origen subterráneo (acuíferos) y el restante 88% de origen superficial (ríos y/o embalses). Siendo el total estimado de recursos hídricos renovables (RHR) de 111,5 km3/año de media (FAO, 2016).
A nivel local, la Comunidad de Madrid aprovecha el 38% de su territorio con superficies de cultivo. El 54% de esta superficie se dedica a cultivos de secano y un 10% a regadío. La superficie restante acoge cultivos mixtos de regadío-secano y/o cultivos mezclados con vegetación natural o semi-natural. El cultivo predominante de las labores de regadío es el maíz y se localiza principalmente en las llanuras aluviales formadas por la deposición de materiales del Cuaternario (Martínez-Bastida et al., 2010). Las Vegas del río Jarama (municipios de Arganda del Rey, Mejorada del Campo, Velilla de San Antonio, San Martín de la Vega, Ciempozuelos, Titulcia, etc.) son un ejemplo de este tipo de agricultura. Se tratan de zonas llanas ubicadas a lo largo de las terrazas del río y muy próximas a este.
La disponibilidad del agua en la zona es muy alta, puesto que existen pozos que la extraen de la Masa de Agua Subterránea (MAS) Aluviales: Jarama-Tajuña (codificada como 030.007 por la Confederación Hidrográfica del Tajo) (Figura 1) y además una red de canales y acequias reparten el agua del río Jarama desde el azud de la Presa del Rey (Mejorada del Campo); haciendo que la comarca sea muy fértil y abunden las tierras para el cultivo (Figura 2) de variedades de verano como el maíz, alfalfa y arbóreos que son regados por inundación y/o aspersión y variedades de invierno que no son regadas generalmente. La mayoría de los puntos de captación de aguas subterráneas no cuentan con caudalímetro (o contador) para estimar el volumen de agua empleada y con las dotaciones a las comunidades de regantes solo se pueden estimar la cantidad de agua que destina a un área o parcela en concreto; por lo que no se disponen de datos sólidos del consumo de este recurso. Por la forma en la que se hace uso del agua para regadío en la zona sur de Las Vegas en la época estival, cuando las temperaturas son elevadas y las precipitaciones nulas o muy escasas, la MAS 030.007 ve incrementado el nivel piezométrico (el de la superficie de la lámina de agua) debido a la percolación profunda que se produce por el exceso de riego en superficie (Mostaza, 2013)
