12 de julio de 2016

El jefe del Servicio de Psiquiatría y Salud Mental del Hospital del Henares de Madrid participó en la apertura del VII Curso de Psiquiatría en la Vida Cotidiana

El VII Curso de Psiquiatría en la Vida Cotidiana, organizado por la Universidad Internacional del Mar de la UMU, arrancó ayer en Molina de Segura con varias conferencias, entre ellas la de Javier Correas, jefe de Servicio de Psiquiatría y Salud Mental del Hospital Universitario del Henares de Madrid, sobre ‘Abordaje del paciente agitado en Urgencias’. Correas explicó que “el nuevo modelo para abordar a un paciente agitado intenta evitar su inmovilización terapéutica, conocida antes como contención mecánica”. 
Ante la presencia de unas 170 personas (120 alumnos matriculados y unas 50 de asociaciones relacionadas con la salud mental) la primera jornada del curso, en el que colaboran el Ayuntamiento de la localidad y la Fundación de Estudios Médicos (FEM) de Molina, también contó con la psiquiatra de la Arrixaca y profesora de la UMU Isabel Lozano, que habló sobre los miedos y otras emociones. Además, Mateo Campillo, jefe de Servicio de Psiquiatría del Hospital Morales Meseguer, disertó sobre ‘La hipocondría, ¿enfermos imaginarios?’.
Tras ser presentado por el director del curso, el psiquiatra Francisco Toledo, Javier Correas inicio su charla, en la que dijo que “el manejo y abordaje de la agitación psicomotriz está cambiando de manera rápida. Aunque antes y ahora hay que utilizar en ocasiones la inmovilización terapéutica, el objetivo es evitarla, y para ello todo el equipo que interviene tiene que estar preparado y alineado”. Por ello, abogó por la aplicacióndel proyecto Beta, nacido en EEUU, para mejorar las prácticas en el tratamiento de la agitación de pacientes que llegan a Urgencias.
Correas incidió en que hay que distinguir claramente entre un episodio de agitación psicomotriz de una persona y el paciente violento o agresivo, como algunos detenidos que llegan a Urgencias. “Debemos tener claro que el origen es médico o psiquiátrico y no meramente delictivo”, comentó.

Sobre las causas de la agitación, el psiquiatra definió nítidamente tres: la orgánica, la psiquiátrica y la mixta. En cuanto a la primera, dijo que es muy frecuente en personas mayores con demencia, que se ponen a gritar y piden auxilio, a la vez que pueden existiralucinaciones visuales y delirios. También destacó causas como la intoxicación por alcohol, cannabis, cocaína o anfetaminas, los antidepresivos o las benzodiacepinas, otros tratamientos farmacológicos, las infecciones, la fiebre y el síndrome de abstinencia.
En cuanto a la agitación psiquiátrica, aseguró que hay dos tipos: la psicótica, debida a esquizofrenia, trastorno bipolar, depresión, etc.; y la no psicótica, como en el caso de trastornos de personalidad, estrés agudo, crisis de ansiedad y ataques de nervios.
Como ejemplo de agitación mixta, Javier Correa puso el de un paciente esquizofrénico con un brote que llega a Urgencias tras haber consumido drogas.
“El proyecto Beta busca el abordaje eficaz evitando medidas coercitivas”
A preguntas de La Crónica del Pajarito, Javier Correas afirmó que “es necesaria una formación muy importante para identificar la causas de la agitación y saberla manejar. En estos casos el nivel de tensión interna del paciente es muy alto y una pérdida de control puede llevar, o no, hacia la violencia hacia sí mismo o hacia los demás”.
Correas dijo que ante estos casos se suelen utilizar tres estrategias, una de ellas elabordaje verbal para controlar la situación a través de la palabra. Otra es el tratamiento farmacológico y la tercera, en caso de agresividad más importante, son las medidas más coercitivas. “El nuevo modelo para abordar la agitación –dijo- intenta evitar la inmovilización terapéutica, conocida antes como contención mecánica”. Y aquí defendió el proyecto Beta, de la Asociación Americana de Psiquiatría de Emergencias, que “buscael abordaje seguro y eficaz de la agitación psicomotriz evitando medidas coercitivas. En los casos de agitación orgánica, como por consumo de alcohol, es más complicado”.
El psiquiatra indicó que “el abordaje con el desescalado verbal tiene muchas ventajas, pues permite a la vez explorar y evaluar al paciente, ver cómo se comporta y cómo estructura su pensamiento. Y así vamos a intentar también que colabore aceptando una medicación oral o inhalada, pues de lo contrario habría que recurrir al tratamiento intramuscular que conlleva la inmovilización terapéutica”.